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Hace unos días se publicaba un artículo en El Confidencial sobre el negocio de los anuncios clasificados de prostitución, donde se incluyen algunas de mis opiniones al respecto. La temática del artículo es ciertamente sórdida y no puedo decir que sea algo que conozca en detalle. Mi participación se centró en un par de ideas.

Por una parte, que el negocio del sexo ha sido tradicionalmente muy innovador. Han demostrado ser capaces de estar presentes antes que nadie en cualquier avance que suponga la cercanía entre el productor y el consumidor final. Por tanto, no es de extrañar que los anuncios clasificados con componente social y de recomendación, estén tan extendidos.

Por otra parte, para el negocio del sexo, al igual que para cualquier otro sector con motivación innovadora, la vertiente digital es muy interesante por la facilidad para realizar pruebas de concepto y experimentar en un entorno de producción con clientes reales. Si la prueba funciona se profundizará para mejorar, y si no funciona, se abandonará y se probará otra aproximación. Fuera del ámbito digital, estas pruebas no son tan sencillas de realizar ya que un simple showroom o una popup-store requieren una inversión elevada que puede ser imposible de rentabilizar.

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