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El déficit, diferencia entre ingresos y gastos, me parece uno de los parámetros más importantes de la economía de un país. Ya sé que acumular deuda ha sido la tónica general de todas las economías en los últimos 25 años, pero tampoco hace falta ser un gran economista para concluir que esta carrera deficitaria no puede mantenerse como costumbre.

Pensemos en una familia: puntualmente puede pasar un año o unos pocos años gastando más de lo que ingresa, consumiendo sus ahorros, pero es una situación difícil de mantener. Cuando por ejemplo, la familia compra una casa, tendrá que endeudarse e ir pagando esa deuda poco a poco. Rehipotecar la casa o refinanciar su deuda para añadir más deuda, no son buenos ejercicios en una familia y si no, que se lo digan a los miles de familias que recurrieron a las empresas de re-financiación en los previos de la crisis.

Al igual que una familia, un Estado no puede endeudarse de manera constante. Por eso considero tan importante el parámetro del déficit y me parece una irresponsabilidad terrible que algunos políticos hayan acometido gastos atroces en el nombre de todos los ciudadanos. Ya no se trata de fomentar el consumo a base de deuda pública (ay! si Keynes levantara la cabeza!!!), se trata de responsabilidad.

El gráfico que acompaña este post, obtenido del blog de Javier Sevillano, nos muestra la evolución de ingresos y gastos del Estado desde el año 1985. Repasemos algunos años de nuestra historia económica reciente.

Felipe González mantuvo un déficit razonable en las dos primeras legislaturas, pero la crisis tras el año 92 hizo que se le descontrolaran los gastos.

José María Aznar heredó una situación compleja pero le acompañaron unos años con una coyuntura económica buena y consiguió enderezar la balanza. La segunda legislatura de Aznar fue la única de toda la historia democrática en la que España mantuvo un déficit entorno a cero. No estoy en absoluto de acuerdo con muchas de las políticas de Aznar y en especial con involucrar a España en una guerra absurda que originó 191 muertos en Atocha, algo sin duda imperdonable, pero desde el punto de vista del déficit, Aznar desarrolló un ejercicio de responsabilidad política del gasto que ningún otro presidente español ha hecho. Hay que tener en cuenta que en estos años, era mucho más fácil endeudarse que aumentar los ingresos (subir los impuestos) por lo que mantener a raya el déficit fue un acto de gran responsabilidad.

Zapatero fue la historia de un desastre. Estoy convencido que ganó unas elecciones que nadie en el PSOE esperaba ganar. Los acontecimientos le llevaron a la Moncloa y heredó una situación económica muy buena que le permitió incluso tener superávit durante los primeros años. Pero llegó el año 2008 y la cosa se torció. La absoluta falta de previsión por parte del ejecutivo de Zapatero, les hizo anunciar a bombo y platillo medidas tan absurdas como regalar 400 Euros a todos los españoles. La economía mundial empezó a resquebrajarse y Zapatero lanzó sus planes E. Todo ello nos llevó al mayor desastre de la historia reciente de España en el balance de ingresos y gastos. En el año 2009 casi se gastó el doble de lo que se ingresó (ingresos: 102.038 millones y gastos: 189.319 millones).

Mariano Rajoy alcanzó el poder en el peor momento. La noche electoral tenía cara de “ay dios! quién me mandaría a mi meterme en este lío“. La herencia que recibió de Zapatero era lamentable y reencaminar el déficit es a día de hoy una tarea titánica. La situación económica no va a acompañar y necesitará tiempo para poner bajo control el déficit tal y como piden nuestros acreedores europeos. El problema es que precisamente tiempo, no es lo que tiene España.

Como reflexión final, me gustaría añadir que tengo la sensación de que todos los ex-presidentes españoles dejan la Moncloa por la puerta de atrás: González con la sombra de la sospecha de haber organizado la chapuza de los GAL, Aznar con la responsabilidad de los 191 muertos de Atocha y Zapatero dejando a España en bancarrota técnica. ¿Rajoy cambiará esta sensación? Veremos…

ACTUALIZACIÓN (18/2/2013): Parece que Rajoy ha sido incapaz de mantener el déficit bajo control. El resultado de su primer año de mandato ha sido una deuda disparada. Más información en éste artículo de El País.

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