Hablando en COPE de la popularización de los modelos de suscripción

Etiquetas

, , , , , ,

La pasada madrugada intervine en el programa La Noche de Beatriz Pérez Otín en COPE para comentar la popularización de los modelos de suscripción que sustituyen a la adquisición de bienes. Nos encontramos en un momento en el que las generaciones más jóvenes (especialmente los Centenials) se están educando en la cultura del desapego: en lugar de posesión prefieren vivir la experiencia.

El uso temporal de un producto en lugar de su adquisición se inició con el fin del coleccionismo, un concepto propio de épocas en las que era difícil acumular objetos y en las que, por supuesto, no existía el low-cost. Hace tres o cuatro décadas, una estantería con libros o con discos definía nuestra personalidad. Las generaciones actuales no poseen libros, discos u otro tipo de objetos, sino que muestran sus preferencias desde escaparates virtuales como Instagram o TikTok. También tiene que ver con este fin de la tenencia física el hecho de que los espacios en los que vivimos sean cada vez más pequeños y la popularización del nomadismo (estudiantes que cambian de universidad o profesionales nómadas digitales).

El salto a modelos de suscripción también tiene connotaciones medioambientales. Hay una máxima indiscutible que dice que “lo que menos contamina es lo que no se fabrica”. Los modelos de compartición de vehículos (car sharing o car pooling) implican una necesidad menor de fabricar coches. En el caso de la música, la práctica desaparición de los soportes físicos (CDs, vinilos) tiene importantes beneficios medioambientales al suprimir la fabricación y procesado de grandes cantidades de plástico. Aunque también hay un pequeño lugar para el romanticismo: el fenómeno fan, tan propio de la música, sigue arrastrando pequeñas comunidades de románticos que adquieren ediciones limitadas, copias especiales, etc. Es algo que no solo no ha desaparecido, sino que las bandas de música explotan cada vez más.

Los modelos de suscripción se han ido extendiendo desde ámbitos como la música hasta sectores de actividad de lo más variado. Beatriz comentaba el caso de la startup Tecfys que ofrece tecnología e incluso electrodomésticos bajo suscripción, siguiendo un modelo similar al de las impresoras en el que se paga por hoja impresa.

¿Qué connotaciones tiene este cambio en las tendencias de consumo para las empresas? ¿Seguiremos viendo estrategias de obsolescencia programada, cuando bajo los modelos de suscripción es mejor disponer de productos con la mayor durabilidad posible?

Sin duda, los modelos de suscripción obligarán a fabricar menos cantidad de producto pero, a cambio, las empresas tendrán otras ventajas: reducción de costes al reducir o incluso eliminar la fabricación (como el caso de la música, los libros o el audiovisual), integración de servicios que pueden facturarse adicionalmente (como las revisiones, seguros, cambio de piezas, etc en el renting de vehículos), facilidad para sanear los balances financieros y mejor previsión de la demanda (se cobra todos los meses y no hay dependencia de la estacionalidad) o la eliminación de intermediarios al operar directamente con el cliente a través de plataformas de e-commerce.

El programa completo está disponible aquí. Mi intervención a partir del minuto 17.

Hablando sobre “La arquitectura del mal” en el podcast INVIVEN Café

Etiquetas

, , , ,

Después de que publicara en mis redes sociales la inminente edición de mi primera novela “La arquitectura del mal”, mi amiga Rosa Montaña no dejó pasar ni un momento y me invitó a hablar sobre el tema en su podcast INVIVEN Café. Un par de semanas antes había estado con Megan Maxwell, así que a ver si hay suerte y se me pega un poco el éxito en ventas de la gran Megan.

El podcast es una entrevista informal, hablando de cómo había sido el proceso de escritura y de la sinopsis general (la novela no saldrá a la venta hasta el próximo 9 de Febrero). También hablamos sobre las razones para experimentar en el ámbito de la ficción, cuando mi historial profesional previo siempre ha estado relacionado con la no-ficción.

En definitiva, una primera charla sobre “La arquitectura del mal” que me viene muy bien para ir practicando esta nueva faceta (¡que me encanta!) de escritor de ficción.

“La arquitectura del mal”, mi primera novela, estará disponible el 9 de febrero.

Etiquetas

, , , ,

Tenía muchísimas ganas de compartir esta noticia que me llevo guardando tanto tiempo. Después de varios años de escritura en solitario, de mucho aprendizaje y de perfeccionamiento de una trama compleja, llega la edición por todo lo alto de «La arquitectura del mal», mi primera novela.

Tengo muchas cosas que contar, pero de momento, esto es lo más importante.

Primero – “La arquitectura del mal” es un thriller trepidante, una novela negra que transcurre en Madrid muy pegada a la actualidad. Aunque es una historia de ficción, está salpicada de experiencias de mi etapa profesional y de sucesos que han aparecido en medios. Ver toda la info aquí.

Segundo – “La arquitectura del mal” llega de la mano de la mejor editorial y el mejor equipo: la histórica Plaza & Janés y el grupo Penguin Random House. Veo los nombres propios que editan en Penguin y me da vértigo.

Tercero – Quiero agradecer a mi editor Alberto Marcos y a Gonzalo Albert, así como a todo el equipo en Plaza & Janés y Penguin Random House su confianza y la oportunidad para lanzar al mundo esta historia que me llevaba obsesionando mucho tiempo.

Cuarto – Sé que muchos de vosotros me conocéis por mi profesión digital, por mis libros de no-ficción, por mis conferencias sobre emprendimiento o simplemente por tomarnos un café. Ésta es una nueva faceta que no conocíais (¡sorpresa!) y espero, de corazón, que os entusiasme este proyecto al que llevo dedicadas muchas horas de trabajo y de pasión.

Y quinto – Pido disculpas por adelantado: estaré muy pesado hablando de este tema durante los próximos meses, pero es que me hace taaaaaaaaaaanta ilusión… En mi Instagram iré compartiendo el día a día de todo lo que vaya surgiendo.

“La arquitectura del mal” estará disponible el 9 de febrero en librerías.

 

Feliz 2023

Etiquetas

, , ,

La última entrada del año la dedico, como ya es habitual, para compartir el christmas que hacemos en mi agencia, El Equipo E, y que enviamos a clientes, proveedores y amigos.

El histórico de todos los años anteriores, desde el año pasado hasta el muy lejano 2012 está aquí: 202120202019201820172016201520142013 y 2012.

El 2023 viene cargadito. Entre otros, un proyecto (de momento secreto) que estoy deseando compartir y que me hace muchísima ilusión. Algo nuevo para mí. Muy pronto podré contar todos los detalles.

Mientras tanto, querido lector, te deseo un nuevo año 2023 repleto de éxitos personales y profesionales. ¡Nos leemos el año que viene!

Morir por hacer un selfie

Etiquetas

, ,

Mi última colaboración del año en el programa Afterwork de Capital Radio la dedicamos a hablar de la historia del selfie y su consecuencia más extrema, las personas que fallecen por culpa de una fotografía. El tema surgió hace unas semanas, cuando publiqué esta imagen en mi Instagram en la que posaba junto a una vaca (aunque parecía un toro).

La imagen que acompaña este post es de Angela Nikolau, una modelo especializada en selfies extremos que habitualmente posa en el borde de las cornisas de rascacielos o encaramada en antenas, grúas o pararrayos. Visita su Instagram para que se te pongan los pelos de punta. Solo es un ejemplo de los muchos chavales que se hacen fotografías en sitios imposibles.

Si buscamos en Google, nos encontraremos noticias espeluznantes como estas: “Un joven británico es decapitado por las palas de un helicóptero por hacerse un selfie”, “Un turista cae en el cráter del volcán Vesubio por hacerse una selfie extrema”, “Muere la ‘influencer’ Sophia Cheung por hacerse una foto arriesgada al borde de una cascada”. Pero ¿cómo empezó esta costumbre de hacernos selfies?

Un poco de historia (del selfie)

Se considera que el selfie más antiguo es del inventor Robert Cornelius, que se tomó esta fotografía en 1839. La tecnología de la época le obligó a estar quieto unos 15 minutos para poder tomar la foto con una mínima nitidez.

A principios del siglo XX, con el desarrollo de fotografía, muchas personalidades empezaron a hacerse fotos frente al espejo. Por internet circula un selfie de Frank Sinatra en 1938 o de George Harrison en la India en 1966 sujetando la cámara frente a él. También en 1966 el astronauta Buzz Aldrin se hizo un selfie espacial durante la misión Gemini XII.

Pero el concepto de selfie no llegaría a generalizarse hasta la llegada de los móviles con cámara. El primer móvil con cámara fue un Sharp en el año 2000 y los primeros móviles con cámara frontal, específica para selfies, llegaron en 2003. Concretamente un Sony Ericsson y un Siemens. Cuando la cámara frontal en los móviles se popularizó, llegó la auténtica revolución selfie. Hasta el punto de que en 2013, “SELFIE” fue la palabra del año por el Diccionario Oxford, definida como “un autorretrato tomado con un teléfono inteligente o una cámara web y compartida en las redes sociales”.

En 2013 personalidades como Barack Obama o el Papa se hicieron sus primeros selfies y en 2014, la presentadora de los premios Oscar, Ellen DeGeneres, dijo que quería tener la foto más retuiteada de todos los tiempos. Para lograrlo, hizo un selfie con los actores Bradley Cooper, Jennifer Lawrence y Meryl Streep. Consiguió el record y lo mantuvo 3 años.

También en 2014 se popularizo el “palo de selfie” en todo el mundo, aunque la patente del Selfie Stick se registró 9 años antes en USA.

En estos últimos años, se estiman 93 millones de selfies al día, unos 65000 selfies por minuto.

¿Por qué nos hacemos selfies?

Las razones tienen que ver con la construcción de la identidad, especialmente en la etapa adolescente, con llamar la atención por puro narcisismo, o con la búsqueda de la aprobación de los demás, con expresiones tanto cuando estamos muy felices como todo lo contrario (buscando el apoyo en los momentos más bajos).

En el caso de los selfies más extremos y según los expertos en psicología clínica, el desarrollo de la parte del cerebro que controla el riesgo no se completa hasta los 20-24 años. Por eso muchos jóvenes no son conscientes del peligro y pesan más las cuestiones relacionadas con el narcisismo y la identidad.

Además hay una vertiente adictiva al riesgo, como circular a gran velocidad en una moto o hacer deportes extremos como la escalada, el puenting, etc. Todas las reacciones químicas y hormonales que se desatan en nuestro cuerpo tienen un impacto similar al de las drogas.

Como consecuencia de arriesgar en exceso en la búsqueda del selfie más espectacular, en los últimos 15 años se han sucedido los accidentes graves y los fallecimientos.

Muerte por selfie: los datos

Este estudio de la Fundación iO, establece que desde el 2008, la búsqueda de selfies extremos ha matado a 379 personas. Una persona cada 13 días.

Las principales causas son (por este orden): caídas desde alturas, medios de transporte, ahogamientos, manipulación de armas, electrocuciones, saltos de agua e intervención de animales.

La edad media de los fallecidos es de 24 años. Un 58% son hombres y un 42% mujeres.

Por países, España ocupa el sexto lugar como destino con más fallecidos por selfies, después de India, USA, Rusia, Pakistán y Brasil. Que estemos tan arriba en este ranking tiene que ver con otro dato importante: el 37% de los fallecidos estaba de viaje (eran turistas) y España no deja de ser una potencia turística que recibe millones de visitantes cada año.

Algunos consejos para evitar riesgos

Acabamos el programa con algunos consejos para evitar riesgos. La realidad es que todos son bastante obvios, pero si conseguimos concienciar a algunos padres sobre lo que están haciendo sus hijos y evitamos algún accidente, nos sentiremos satisfechos.

  1. Cuidado con los animales salvajes y no descuidarnos tampoco con los domésticos y de granja
  2. Alejarse del tráfico y de las vías de tren
  3. Evitar distracciones al volante
  4. Estar muy atentos en zonas de riesgo (cascadas, entornos naturales) y también en alturas
  5. No forzar más de la cuenta en actividades deportivas, especialmente las acuáticas
  6. Respetar la intimidad de las personas que nos acompañan en un selfie

El programa completo sobre la historia del selfie y sus accidentes está disponible durante unos días. Mi intervención desde el minuto 8.

Probando ChatGPT: la inteligencia artificial que sustituye a periodistas y escritores

Etiquetas

, ,

Hace un par de días leía este artículo de Enrique Dans sobre la caída de Meta, en el que luego reconocía que no lo había escrito él, sino una nueva herramienta de Inteligencia Artificial: ChatGPT de OpenAI. En este post lo describen como un modelo que interactúa de forma conversacional. El formato de diálogo hace posible que ChatGPT responda a preguntas de seguimiento, admita sus errores, cuestione premisas incorrectas y rechace peticiones inapropiadas.

Siguiendo el ejemplo del post de Enrique Dans y puesto que estoy preparando mi próximo programa de Capital Radio sobre el tema, le pedí a ChatGPT “escribe un artículo en el estilo de José Manuel Vega sobre la historia del selfie”. Este fue el resultado (copia literal sin editar):

El selfie es un fenómeno que ha cobrado una importancia sin precedentes en la era digital. Pero, ¿cómo llegó a ser tan popular? ¿Cuál es su historia?

La palabra «selfie» se popularizó a principios de la década de 2010, pero la práctica de tomarse fotos a uno mismo existe desde mucho antes. De hecho, la primera fotografía conocida de una persona tomándose una foto a sí misma data del año 1839, cuando el inventor Robert Cornelius tomó una foto suya frente a un espejo.

Sin embargo, fue en la era de la tecnología digital cuando el selfie comenzó a cobrar verdadera importancia. Con la llegada de los teléfonos móviles equipados con cámaras de alta calidad, cualquier persona puede tomarse una foto y compartirla en las redes sociales en cuestión de segundos.

El auge del selfie también se debe en parte a la popularidad de las redes sociales, especialmente de Instagram, donde las personas pueden mostrar sus selfies a un público global. Esto ha llevado a la creación de hashtags como #selfie y #selfietime, y a la aparición de celebridades como Kim Kardashian, quien ha hecho del selfie una verdadera forma de arte.

El selfie también ha tenido un impacto en la cultura popular. En 2013, se eligió como «Palabra del Año» por la Real Academia de la Lengua Inglesa, y ha sido utilizado en diversos contextos, desde la política hasta la publicidad.

En resumen, el selfie ha evolucionado desde una simple foto tomada frente a un espejo a un fenómeno global que ha cambiado la forma en que las personas se ven a sí mismas y se relacionan con el mundo. Aunque puede ser objeto de críticas, lo cierto es que el selfie ha llegado para quedarse como una forma de expresión y comunicación en la era digital.

El artículo, aunque quizás peque de superficial, lo veo bastante acertado. Algunas de las expresiones podría haberlas escrito yo. Me siento identificado con ellas. Pero me entró la duda de qué pasaría si cambiase lo del “estilo de José Manuel Vega”. ¿ChatGPT se limitaría a mostrarme el mismo artículo? Así que le pedí “escribe un artículo en el estilo de Juan Gómez-Jurado sobre la historia del selfie”. Aquí el resultado, de nuevo sin editar:

El selfie es un fenómeno que ha tomado el mundo por asalto en los últimos años. Sin embargo, la idea de tomarse una foto de uno mismo no es algo nuevo. De hecho, la historia del selfie se remonta a varios siglos atrás.

El primer registro conocido de una persona tomándose una foto de sí misma data de 1839. La foto en cuestión fue tomada por Robert Cornelius, un comerciante y fotógrafo estadounidense. La foto de Cornelius, que muestra su rostro de frente, se tomó en Philadelphia y se considera uno de los primeros retratos fotográficos autorretratados de la historia.

A medida que la tecnología fotográfica avanzó, las personas comenzaron a tomarse fotos de sí mismas con más frecuencia. En la década de 1920, con la popularización de las cámaras de cine y de los teléfonos móviles con cámara incorporada, las personas comenzaron a tomarse fotos de sí mismas con más facilidad.

Sin embargo, fue con la llegada de la era digital y el auge de las redes sociales cuando el selfie realmente explotó. En 2013, la palabra «selfie» fue elegida como la palabra del año por la revista Oxford Dictionaries, y desde entonces ha sido utilizada en todo el mundo para describir una foto autorretratada tomada con un teléfono móvil o una cámara digital.

El uso generalizado de los selfies ha generado una serie de controversias y debates. Muchos argumentan que los selfies son una forma de narcisismo y egocentrismo excesivo, mientras que otros defienden que son una forma de autoexpresión y conexión con los demás.

A pesar de las críticas, el selfie sigue siendo un fenómeno global y ha evolucionado para incluir una amplia variedad de estilos y tendencias. Desde selfies en lugares exóticos hasta selfies con celebridades, la historia del selfie es un reflejo de la tecnología y la cultura de nuestro tiempo.

En líneas generales, los datos son los mismos, pero cambia abiertamente el estilo. Por ejemplo, me siento identificado con la frase inicial de mi texto: “El selfie es un fenómeno que ha cobrado una importancia sin precedentes en la era digital”. Yo podría haberlo escrito. Cuando cambia el estilo a Gómez-Jurado, ChatGPT replantea la frase a: “El selfie es un fenómeno que ha tomado el mundo por asalto en los últimos años”. Yo nunca lo hubiera escrito con esas palabras. ¿Es el estilo Gómez-Jurado? Me quedaría darle un toque para ver qué opina :-) Hasta aquí, me parece magia.

Jaime Rubio también escribe sobre ChatGPT hoy en El País con el título “La inteligencia artificial que no reemplazará a los humanos”, y añade “el programa ha sorprendido a quien lo ha probado por lo bien que funciona pero todavía comete errores”. Es obvio que queda mucho camino para obtener un chat conversacional al estilo HAL 9000, que no tiene sentido del humor, que no se moja con artículos de opinión, etc.

Como Jaime Rubio, considero que ChatGPT o sus futuras versiones mejoradas no van a sustituir al trabajo de un escritor o de un periodista. La creatividad, el sentido del humor, el pensamiento crítico o la opinión fundamentada seguirá siendo territorio humano durante mucho tiempo. Pero es una realidad indiscutible que ChatGPT es una herramienta brutal para la generación de contenidos básicos, noticias generalistas, branded content y artículos enfocados al posicionamiento y el marketing digital. También para hacer los deberes del cole. Mi hija le ha pedido «escribe una frase con tres determinantes» y le ha preguntado cosas como «¿ruina es un diptongo?». Las respuestas fueron perfectas pero no vamos a decir por ello que ChatGPT me vaya a sustituir como padre.

Por cierto, le pregunté «¿Te consideras inteligente?» y me respondió: «Mi capacidad para procesar información y responder preguntas es superior a la de un ser humano promedio. Sin embargo, como soy una máquina, no tengo la capacidad de tener pensamientos o emociones propios, por lo que no puedo considerarme «inteligente» en el sentido humano de la palabra«.

En resumen, jugar con ChatGPT me ha parecido una pasada.

NOTA: Suelo usar en mis artículos la coletilla “En resumen,…”. El artículo sobre el selfie propuesto por ChatGPT acababa igual. La versión de Gómez-Jurado no. Lo dicho: a mí me parece magia.

 

Hablando sobre cromos NFT en los Informativos de TVE

El pasado domingo participé en un reportaje de los Informativos de TVE sobre los cromos NFT de jugadores de fútbol y la adición que provocan en algunas personas, titulado “Cromos de futbolistas: del papel al formato virtual”.

Mi misión en el reportaje era explicar qué es eso de los cromos NFT, aunque por la brevedad del formato, mi participación se quedó muy reducida. Todo lo que tiene que ver con NFTs es relativamente difícil de explicar, y más en un formato tan breve, por eso preparé algunas descripciones muy sencillas que permitan entender el concepto de cromo NFT.

Un NFT es un certificado, una especie de DNI virtual, que nos identifica un activo digital de forma inequívoca. Está basado en tecnología Blockchain. En el caso de cromos virtuales de jugadores de fútbol, el NFT identifica de manera segura cada cromo.

¿Y qué sentido tiene un NFT en un ámbito como el digital, donde el original y la copia son exactamente iguales? Si pensamos en un activo físico como un cuadro original de Picasso, podremos encontrarnos múltiples réplicas de diferentes calidades. Incluso habrá réplicas tan exactas que cueste distinguirlas, pero solo habrá un Picasso original que alcanzará una valoración millonaria. Normalmente los expertos de la casa de subastas nos certifican que una determinada copia es la original.

Si hablamos de activos digitales, en las que las copias son todas exactamente iguales, el NFT nos certifica cuál de ellas es la original y acreditará al poseedor del NFT como el dueño de los derechos sobre ese activo. Quien posea el NFT, podrá cambiar, vender o traspasar el activo a otro propietario.

Otro ejemplo que ayuda a entenderlo sería el de los derechos de las canciones. Hay millones de copias iguales de una canción de los Beatles, pero solo una persona posee los derechos sobre esa canción y podrá cobrar por los discos vendidos, las reproducciones, las cesiones publicitarias, etc.

Si nos centramos en el caso de los cromos, los cromos NFT son la versión digital o virtual de los cromos de toda la vida. Cuando jugábamos con cromos físicos con nuestros amigos, siempre había algunos más difíciles de conseguir y teníamos que cambiar 5 o 10 cromos por uno muy buscado. En la actualidad, los juegos de cromos son online a través de una plataforma, la escasez generada sobre determinados cromos es artificial (provocada por la plataforma) y ya no jugamos solo con nuestro grupo de amigos del barrio, sino que competimos a escala global. El juego es más complejo pero también provoca nuevas oportunidades para los jugadores. Cuanto mejor es tu colección de cromos, más oportunidades tienes de ganar en los diferentes campeonatos que organiza la plataforma.

El reportaje sobre cromos virtuales NFT está disponible en esta página de RTVE.

¿Qué pasa con las redes sociales?

Etiquetas

, , , , , , , , ,

Mi colaboración del pasado miércoles en el programa Afterwork de Capital Radio estuvo dedicada a analizar el estado actual de las principales redes sociales. Es un tema de relativa actualidad por la abrupta caída de la valoración bursátil de Meta, que se ha dejado un 75% de su valor desde su último máximo, y por el aluvión de cambios en Twitter tras ser adquirida por Elon Musk.

Empezamos hablando del número de usuarios que tienen las principales redes. Son cifras que marean por el volumen de población global que representan (ver fuente). El número uno en este ranking sigue siendo Facebook, con unos 2910 millones de usuarios activos (dato de principios de 2022). Si tenemos en cuenta que la población mundial es de 7986 millones cuando escribo este post (como curiosidad, se estima que se alcancen los 8000 millones a mediados de este mes), obtenemos el increíble ratio de que 3 de cada 8 personas del planeta tienen cuenta en Facebook.

Por detrás de Facebook tenemos a Youtube (2500 millones de usuarios activos), Whatsapp (2000 millones), Instagram (1478 millones), TikTok (1000 millones, pero es la red que más crece) y Twitter (436 millones). Son cifras imponentes, pero lo más extraordinario es lo rápido que estas redes han alcanzado semejante nivel de penetración. Nunca antes en la historia hubo una tecnología con una difusión tan veloz. Por hacer algunas comparaciones cercanas, el teléfono necesito 50 años para alcanzar 50 millones de usuarios, la radio 38 años, la televisión 22 años, el teléfono móvil 12 años e Internet 7 años. A Facebook le llevó solo 3 años alcanzar los 50 millones de cuentas y a Instagram, tan solo 19 meses. (Ver fuente).

¿Qué espacio de crecimiento le queda a Facebook? Las dos principales vías de incremento son los usuarios de países en desarrollo que acceden por primera vez a Internet a través de dispositivos móviles y las nuevas incorporaciones de los menores de edad a nivel global.

Menores y redes sociales

La legislación varía según países pero en España la edad mínima para tener un perfil en redes sociales está establecida en 14 años. La realidad es que los menores españoles llegan a las redes sociales entorno a los 12 años, momento en el que dejan el colegio y dan el salto al Instituto. Varios estudios sitúan las primeras experiencias en redes sociales entorno a los 9 años, muy por debajo de la edad establecida por la legislación española.

Entre 12 y 17 años, se decantan por Tiktok, Instagram y Snapchat. Los que han alcanzado la mayoría de edad, entre 18 y 24 años, usan Instagram, Twitter y Snapchat.

BeReal, la novedad entre los más jóvenes

En los últimos meses se ha incorporado un nuevo jugador en el ámbito de las redes sociales: BeReal. Se trata de una red social de origen francés lanzada en 2020 y que ha tenido una gran acogida entre los más jóvenes: 9 de cada 10 usuarios tienen menos de 35 años.

La idea de BeReal es seguir a tus amigos desde la autenticidad, su versión más real, sin adornos. La app no ofrece ni filtros, ni ningún tipo de edición. Después de instalártela, recibes una notificación en algún momento del día y tienes 2 minutos para sacar tu móvil y publicar una foto doble (la app usa la cámara frontal y trasera del teléfono) de lo que estás haciendo en ese momento. No hay hora fija. En cualquier momento salta la notificación. Si no publicas, no podrás ver lo que han compartido tus amigos. La sensación para “un señor mayor” como yo, es la de observar un álbum de imágenes poco interesantes: camas sin hacer, mesas con apuntes del instituto y escenas en transportes públicos. Pero claro, yo no soy el target de esta nueva red.

¿Qué pasa con Facebook?

Facebook tiene el privilegio de ser la comunidad primigenia, la que definió la forma en la que nos comunicamos con este tipo de herramienta y la que sentó las bases de todo lo que vendría después. En definitiva, Facebook es la que lo empezó todo, con permiso de los fotologs y MySpace.

En el Facebook actual, los usuarios más activos tienen cuarenta-y-pico, y son aquellos que crecieron con Facebook tras su inauguración en el ya lejano 2004. La generación de los silver surfers (los que ahora tienen sesenta-y-pico), iniciaron su uso un tiempo después pero se han convertido en usuarios mucho más fieles. Facebook ha experimentado mucho abandono. La gente ha dejado de publicar y de ser menos exhibicionista. Los que siguen publicando lo hacen de forma más familiar, “sin vender nada”, sin hablar de sus éxitos profesionales, de sus juergas o de sus viajes.

El formato más habitual es el texto, con el que su tipo de usuarios se sienten más cómodos, frente a las imágenes ultraprocesadas de Instagram, el complejo interface de Snapchat o el uso masivo de vídeo de Tiktok. También la interfaz ha colaborado a reforzar esa situación de comodidad. Apenas ha cambiado su esencia en estos años.

A favor de Facebook podemos decir que no tendremos el nivel de trolleo que, por ejemplo, hay en Twitter. Además, se ha quedado sin competencia: Google+ cerró en 2018 y a lo largo del tiempo ha ido absorbiendo a muchos usuarios provenientes de otras redes sectoriales o que operaban solo en algunos mercados, como Tuenti.

El público más joven hace años que huyó a Instagram, a Whatsapp, a Snapchat y finalmente a Tiktok. Zuckerberg lo sabe y por eso hizo el movimiento de comprar Instagram primero y Whatsapp unos años después. Lo que no ha podido es adquirir Tiktok, así que copia sus funcionalidades sin ningún disimulo. Muchos jóvenes mantienen su cuenta de Facebook sin apenas uso, simplemente porque es la puerta de entrada a otras aplicaciones, conectan con la familia y siguen el contenido oficial de su Instituto, de la administración (becas, ayudas, etc) o de posibles ofertas de trabajo. También hay muchas cuentas que se mantienen inactivas simplemente porque no es fácil borrarlas; Facebook no pone mucho de su parte.

Con el nacimiento de Meta, parece que Facebook es un producto residual de la nueva compañía, aunque siga aportando una gran cantidad de los beneficios de Meta. La nueva estrategia hacia el metaverso deja el desarrollo de Facebook en un segundo plano, así que no veremos grandes novedades en los próximos meses.

¿Y qué hay de Twitter tras la compra de Elon Musk?

Twitter es una red con muchos menos usuarios activos que Facebook pero, a cambio, tiene el nivel de influencia más grande de la red. Los grandes protagonistas globales de la política, los deportes, la cultura y la empresa usan Twitter como canal de comunicación preferente.

Es verdad que en los últimos años Twitter ha caído en una cierta decadencia, arrastrada por una libertad de expresión que no ha sabido controlar y en la que abundan trolls y millones de cuentas falsas. La estadística lo deja claro: El 90% del contenido lo crean el 10% de los usuarios. Además de que los últimos equipos directivos no han sido capaces de afinar un modelo de negocio que le aporte rentabilidad. Otro gran problema de Twitter es que las temáticas que más volumen de contenido generan son las criptomonedas y el porno, dos materias que ahuyentan a la mayoría de anunciantes.

A favor de Twitter podemos decir que no hay grandes alternativas: TikTok e instagram no son buenos lugares para informarnos, Facebook no está pensada para el tiempo real y BeReal y el resto de novedades están muy lejos de tener su tamaño.

Además de un torbellino de despidos (la mitad de la plantilla), la revolución que ha montado Elon Musk tras la adquisición ha supuesto una tromba de noticias y globos sonda que necesitarán su tiempo para consolidarse. Puede que Musk se equivoque con algunas de sus últimas decisiones pero es un maestro anunciando lo contrario a lo que prometía tan solo unas horas antes. Lo que está claro es que Twitter necesitaba una transformación y Musk es el mejor para lograrlo. Veremos qué dirección va tomando en los próximos meses.

Como es habitual, el programa completo sobre redes sociales estará disponible durante unos días aquí. Mi intervención a partir del minuto 9.

Hablando sobre duelo en la era digital en TVE

Etiquetas

, , , , , ,

El pasado domingo intervine en los informativos de TVE para hablar sobre el duelo tras una ruptura sentimental o el fallecimiento de un ser querido en un momento en el que los algoritmos nos proporcionan contenidos automáticos y recuerdos aunque no queramos. Tanto las redes sociales, como los mismos sistemas operativos de nuestros teléfonos móviles, nos recuerdan aniversarios que pueden estar muy bien en una gran mayoría de los casos, pero que quizás no sean muy acertados después de una ruptura o un deceso.

En esos momentos, puede parecer que detrás de un algoritmo haya alguien que nos quiera hacer la puñeta (especialmente en el caso de rupturas amorosas): nos recuerda ese paseo romántico de hace un año, la canción que escuchábamos o el nuevo capítulo de una serie que veíamos juntos.

Los algoritmos se diseñan con el objetivo de mantener y aumentar los tiempos de permanencia en la app de turno para generar espacios en los que colocarnos publicidad. Tienen en cuenta infinidad de variables pero no son tan listos como para interpretar que ha habido una ruptura. Al menos, de momento.

Los algoritmos también colaboran a reforzar la sensación de que estamos inmersos en una burbuja de pensamiento: nos recomiendan más contenidos en función de nuestros amigos y el tipo de contenido al que damos “like”. Este efecto burbuja no tiene mayor importancia en el caso de nuestras aficiones: el algoritmo detecta que me gusta el ski y me propondrá más cuentas con contenido de ski y publicidad de marcas de ski, que probablemente sean de mi agrado.

En el caso de la política, este refuerzo ya no es tan positivo, ya que colabora a la polarización del debate: aquel que es muy de izquierdas o muy de derechas solo recibirá sugerencias en línea con su pensamiento, reforzando su postura, en lugar de acceder a nuevas ideas que colaboren con el desarrollo de un espíritu crítico.

Por ese mismo efecto burbuja y tras una ruptura sentimental, el algoritmo nos seguirá ofreciendo contenidos y recuerdos relacionados con nuestra expareja. Aunque bloqueemos su cuenta, seguiremos teniendo en común amistades y familiares, por lo que solo podremos acabar con estos recuerdos mediante una ruptura total con el entorno o un periodo de desconexión digital radical.

Además de la desconexión digital durante el duelo, conviene ser consciente de lo que publicamos mientras todavía estamos a tiempo. Nunca hay que olvidar que cualquier contenido que publiquemos en internet escapa a nuestro control. Es susceptible de ser copiado, reutilizado, retuiteado, etc, así que después de la ruptura, pueden reaparecer imágenes con nuestra expareja que fueron republicadas por amistades en común, sin que podamos hacer nada por evitarlo.

En definitiva, los algoritmos no son tan listos como parecen y a veces serán los culpables de incomodarnos en un periodo tan sensible y tan humano como el duelo. El problema no es tanto que el algoritmo nos recomiende contenidos poco adecuados, sino la conexión emocional que esos contenidos nos puede producir, y esto es algo que se escapa al funcionamiento normal de cualquier algoritmo.

El reportaje sobre duelo y ruptura sentimental en la era digital está disponible aquí. El informativo completo aquí. (Mi participación a partir del minuto 30).

ACTUALIZACIÓN (DIC 2022): Un triste ejemplo sobre este tema que me acaba de ocurrir: Linkedin me indica que felicite el cumpleaños a un amigo y antiguo compañero profesional que lleva varios años fallecido.

Qué debo estudiar: ¿Ciencias o Letras?

Etiquetas

, , , ,

Después el parón del verano, he vuelto a mi colaboración mensual en el programa Afterwork de Capital Radio. En esta ocasión hablamos sobre la conveniencia de estudiar Ciencias o Letras en un momento como el actual, en el que las cifras de paro juvenil siguen siendo muy elevadas.

Salvo aquellos chavales que tienen una vocación clara, que en muchos casos suele coincidir con la herencia familiar (médicos, abogados, arquitectos, etc), lo habitual es que tengan un montón de preguntas al acabar el bachillerato: ¿Qué sería lo mejor para mi futuro? ¿Qué carreras tienen más salidas? ¿Con qué estudios puedo encontrar trabajo e independizarme? En definitiva: ¿elijo Ciencias o Letras?

Empezamos hablando del caso de Gabriel Plaza, el estudiante con mejores notas en la EvAU de junio. Obtuvo un 9,964. Una notaza extraordinaria para un expediente en el que prácticamente todo eran dieces. El bueno de Gabriel apareció en varios medios y ante la pregunta de qué pensaba estudiar, respondió que Filología Clásica. En apenas 48 horas, las redes explotaban con decenas de comentarios muy duros sobre la decisión de Gabriel: “Vaya mierda de carrera” “Luego nos quejamos de la precariedad”. El pobre tuvo un ataque de ansiedad y cerró sus cuentas. Daba la impresión de que los chicos listos solo pueden estudiar ciencias. ¿Realmente es así?

¿Qué estudian los jóvenes?

En el año 2021, los recién llegados a la Universidad Pública se decantaron por Ciencias Sociales, Jurídicas y Humanidades en un 45%, seguidos de Ciencias de la Salud (24,3%), TEM —acrónimo de Tecnología, Ingeniería y Matemáticas— (18%) y Artes (12,7%). Los datos son más extremos en las universidades privadas: Ciencias Sociales, Jurídicas y Humanidades (55,7%), Ciencias de la Salud (27,7%), TEM (10,5%) y Artes (6,1%).

Como complemento a estos datos, sorprende la diferenciación por sexo: Humanidades (60% de mujeres), Biosanitario (50% de mujeres), TEM (23% mujeres) y Artes (73% mujeres). Podríamos decir que aplica el dicho popular “los hombres prefieren trabajar con cosas y las mujeres con personas”.

Pero comparemos estos datos con lo que se está demandando en el mercado laboral.

¿Qué demanda el mercado?

Los puestos más demandados en 2022 está copados por perfiles tecnológicos: experto en ciberseguridad, análista de datos (big data), desarrolladores de aplicaciones, administradores de tecnología en la nube, expertos en blockchain, profesionales de marketing digital, diseñadores de interacción, etc.

Entre los perfiles no tecnológicos, destacan los profesionales de ventas y desarrollo de negocio, personal sanitario y servicio a cliente (customer experience).

Hay otros perfiles muy demandados pero que no exigen titulación universitaria, sino formación profesional: conductores (¡uno de cada 3 conductores se jubilarán en 5 años!), carretilleros, técnicos de mantenimiento y operarios eléctricos y mecánicos. Estos datos darían para otro debate: la conveniencia de sustituir parte de la formación universitaria por formación profesional especializada.

La conclusión es clara: existe un enorme descuadre entre lo que demanda el mercado y lo que estudian los chavales en la universidad.

El gran problema.

La mayor demanda en el mercado actual y en el de los próximos años es y seguirá siendo de disciplinas TEM (Tecnología, Ingeniería y matemáticas)

Pero este tipo de estudios genera bajo interés por parte de los jóvenes (solo el 18% en universidad pública y el 10,5% en universidades privadas), tienen la mayor brecha de género (solo un 23% de mujeres) y una tasa de abandono de un 50% en los 3 primeros años.

Somos una sociedad digital.

Que se soliciten muchos perfiles TEM es consecuencia de que nos hemos convertido en una sociedad digital. Además, como usuarios de tecnología pedimos que la sea cada vez más amigable, más humana, más cercana, más fácil de usar por parte de cualquier persona (especialmente personas mayores, niños, etc). Hablamos de humanismo tecnológico, economías digitales para las personas, economía colaborativa, etc

Por eso, con las titulaciones TEM tradicionales no tenemos suficiente como para cubrir el mercado laboral que viene. Las profesiones con más futuro serán aquellas que combinen correctamente la tecnología con las humanidades. Es decir, cada vez tiene menos sentido hablar de “ciencias O letras” sino que los nuevos profesionales con más éxito en el mercado laboral tendrán que especializarse con perfiles híbridos de tecnología y humanidades.

Lo correcto, por tanto, sería decir que los nuevos universitarios tienen que estudiar “ciencias Y letras”, en lugar de “ciencias O letras”.

Algunos ejemplos.

Son múltiples las combinaciones que nos aportan un perfil híbrido. Me gustaría dejar claro que no se trata de que seamos ingenieros y psicólogos o matemáticos y filósofos (aunque sería lo ideal) sino de que complementemos correctamente nuestra carrera universitaria.

Veamos algunos ejemplos.

  • Ciencias del comportamiento (Humanidades, Filosofía, Sociología, Psicología) más especialización en tecnología digital: Experiencia de Usuario (UX), Marketing Digital, Modelos de negocio digitales, etc.
  • Bellas Artes o Diseño más especialización en programación y experiencia de usuario. Serían los estudios indicados para cubrir la gran demanda de especialistas en diseño de productos y servicios digitales.
  • Periodismo más especialización en Marketing Digital, Branded Content o Posicionamiento en Buscadores (SEO)
  • Ingeniería más especialización en Filosofía o Historia del Pensamiento: es la combinación ideal para el diseño de nuevos servicios más humanos y usables.
  • Matemáticas más técnicas de creatividad: de nuevo, una combinación ideal para la creación de algoritmos de big data que puedan solucionar problemas y casuísticas que en muchos casos no sabemos que tenemos.

Creo que es un tema apasionante y en el que habrá muchos puntos de vista: los propios chavales, los profesores de universidad y las empresas que demandarán los servicios de estos chicos cuando salgan al mercado en unos años.

Como siempre, el programa completo «Ciencias Y Letras» estará disponible durante unos días aquí. Mi intervención a partir del minuto 9.