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Llevo experimentando y aprendiendo en el apasionante mundo editorial desde 2011 cuando comencé a escribir mi primer libro “Todos somos vendedores”. En todos estos años ha habido muchas personas que me han ayudado a encontrar mi camino, como el equipo de mi editorial y algunos otros profesionales y expertos del ámbito cultural que desinteresadamente me han prestado su ayuda y dado buenos consejos. Y de todos ellos, tengo que destacar al emprendedor Angel María Herrera que prologó mi primer libro y al periodista deportivo Antonio Lobato que colaboró en la introducción del segundo.

Por eso es que cuando hace unas semanas, mi amigo Raúl García me pidió que escribiese el prólogo de su nuevo libro, no pude negarme. Así funcionan las cosas. Me puse manos a la obra y traté de escribir unos párrafos a la altura del texto que ha escrito Raúl. Sinceramente, espero haberlo conseguido.

A partir de aquí, sólo puedo recomendaros el nuevo libro de Raúl que saldrá a la venta el próximo día 19 de Febrero con el enigmático título de “La verdadera historia de Ana y su perro”, que esconde una bonita historia salpicada de reflexiones sobre competencias.

Puedes seguir las novedades relativas a la publicación del libro en esta página. A continuación, adjunto mi prólogo, con el que espero que aumente tu curiosidad por Ana (y por su perro).

Conozco a Raúl desde hace tantos años que deberíamos contarlo en décadas. Hubo un tiempo en el que compartíamos confidencias sobre chicas, gustos musicales e inquietudes universitarias y el destino quiso que una vez iniciadas nuestras carreras profesionales, nuestros caminos se distanciaran durante un tiempo. Un cúmulo de casualidades que no vienen al caso, hizo que nos reencontráramos hace unos años y tras compartir varias charlas de café, nos dimos cuenta que teníamos más cosas en común que diez años atrás. Por ello es que prometimos mantener nuestras charlas de café de la forma más asidua posible.

Raúl siempre ha destacado por su profesionalidad y por su honestidad, pero ante todo por ser una persona ilusionada con la que da gusto quedar. Su optimismo es contagioso. Además de todo lo anterior, Raúl es un culo-inquieto, así que cuando hace unos meses me confesó que estaba terminando de escribir un libro, tuve una doble sensación, de sorpresa porque no lo esperaba, pero de completa naturalidad porque él es así y su cabeza no puede estarse quieta.

Tuve el honor de ser uno de los primeros en leer “La verdadera historia de Ana y su perro. Cómo trastocaron mi vida durante tres días y a pesar de todo los ayudé sin esperar nada a cambio”. (Nota mental: ¿Raúl, no es un título un poco largo?). Es un libro sencillo, que se lee de un tirón, con una historia salpicada de humor, con un final sorprendente y en el que además tienes la suerte de aprender cosas.

Raúl no ha escrito una novela ya que su trabajo profesional pertenece al ámbito del desarrollo de las personas, pero tampoco ha escrito un libro técnico porque estamos ante una bonita historia costumbrista. Podríamos decir que con su original aproximación, Raúl se ha inventado un género en el que te invita a reflexionar sobre competencias profesionales de una forma única y divertida, fusionando la ficción y el libro técnico.

Pero para mí, la verdadera sorpresa en esta historia de amistad llegó cuando unas semanas después de que leyera el libro, Raúl me pidió que escribiera este prólogo. Mi primera reacción fue de estupor, principalmente por la responsabilidad que conlleva. Escribir un prólogo es algo así como ser el padrino del hijo de tu amigo o presentar las campanadas de Nochevieja en la televisión: ¿y si no estás a la altura porque la cagas con los cuartos?

Pero la realidad es que no podía negarme. Tenía dos importantes motivos para aceptar.

El primer motivo es que ha habido otras personas que han hecho eso mismo por mí. Entre las muchas cosas que Raúl y yo tenemos en común, está el hecho de que ambos somos aficionados a la escritura. En 2012 publiqué “Todos somos vendedores” y el emprendedor Ángel María Herrera aceptó de buen agrado escribir el prólogo. Unos años después, en 2016, publiqué “Intraemprendedores” y una vez más, el periodista deportivo Antonio Lobato aceptó participar en la introducción. Así que por coherencia íntima, no puedo negarme a lo que otros ya han hecho por mi.

El segundo motivo es mucho más simple y es que el libro de Raúl realmente merece la pena. Así que aquí estoy redactando estas líneas.

Querido lector, creo que deberías ponerte cómodo e iniciar sin más demora la lectura de esta bonita historia. Además de pasar un buen rato, Raúl te invitará a reflexionar sobre competencias que te convertirán en mejor profesional y en mejor persona. No se puede pedir más.

Sólo espero que lo disfrutes tanto como yo lo hecho.

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