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"Todos somos vendedores" en la mesa de destacados de La Casa del Libro de Barcelona

A partir de un tweet de Roger Domingo, llegué a este artículo de El confidencial donde se habla del supuesto boom que están experimentando los libros técnicos y en especial los de economía. Estoy de acuerdo en la mayoría del artículo y soy el primer sorprendido por la cantidad ingente de títulos de economía que se están publicando en los últimos meses. Basta un paseo por cualquier librería técnica para comprobarlo.

Hace unos días hablaba con el encargado de la sección de Empresa de una conocida tienda de libros en Madrid y me comentaba que hace diez años, los libros de autoayuda eran los más demandados. Unos años después, durante la bonanza económica, fueron los libros de empresa los más vendidos, en especial los relacionados con conceptos como marketing, liderazgo, innovación, excelencia, etc. Pero la crisis en la que estamos sumidos ha hecho que en los últimos meses se hayan multiplicado las ventas de los libros de economía. Como apunta Roger en el artículo, el gran público ha pasado de no estar interesado en el asunto económico a buscar un mayor conocimiento para comprender qué está pasando y qué puede suceder en el futuro.

Sea autoayuda, empresa o economía, celebro que haya interés del público general en el libro técnico y no por ello estoy menospreciando el género de ficción. Reconozco que apenas leo ficción, pero me atrae profundamente la idea de escribir una novela en el futuro. Siempre he creído que cualquiera puede escribir un libro técnico: basta con ser un buen profesional de un ámbito concreto, organizar un buen puñado de ideas con una exposición original y tener fuerza de voluntad suficiente como para no abandonar el proyecto antes de terminar. Sin embargo, escribir una novela es otra cosa: desde idear una buena trama hasta describir con solvencia los personajes o transmitir la ambientación adecuada en cada escena. Así que me tomaré mi tiempo antes de lanzarme a la aventura de escribir ficción. Todo se andará.

Volviendo al libro técnico, estoy muy sorprendido por la gran competencia que tiene mi libro “Todos somos vendedores” en el ámbito concreto de las ventas. Cuando empecé a escribirlo apenas había unos pocos títulos específicos sobre ventas. A día de hoy, puedes encontrar más de una veintena de títulos en cualquier librería especializada: desde clásicos académicos como “Dirección de ventas” hasta novedades como la “Inteligencia comercial” de Bassat.

Así que destacar es realmente difícil. En apenas unos meses pasas de ser novedad en las mesas de destacados, a descansar como una referencia más en las estanterías donde ningún canto llama la atención. Sólo te encontrará un lector que venga específicamente a por tu libro. Así que curiosamente “vender tu libro” no es una cuestión del librero sino del ruido que pueda hacer el autor o su editorial fuera de la librería. Podemos decir por tanto que los libros “no se venden” en una librería, sólo se despachan.

Uno de mis propósitos para el 2013 es seguir aprendiendo sobre el complejo mundo editorial, así que ya veremos lo que va dando de si toda esta aventura en los próximos meses.

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