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JMV

Hace aproximadamente tres años recibí una llamada telefónica que añadiría un nuevo e importante componente en mi vida profesional: estoy hablando de la llamada que me hizo mi actual editor para decirme que estaba muy interesado en el borrador de mi primer libro. Tras varias conversaciones, firma de contratos y muchas horas de trabajo, el libro tal y como lo conocéis, vio la luz en mayo de 2012.

Durante este tiempo he aprendido un montón de cosas sobre el apasionante mundo editorial y eso que venía con ventaja porque ya había buceado por el océano musical. A priori, podría decir que ambos mundos tienen muchos puntos en común, pero el trato que he recibido por parte de mi editorial y del resto de partes implicadas como libreros, organizadores de congresos o el mundo académico, está a años luz del sector musical, repleto de tiburones y buscavidas. Así que de momento, parece que mi futuro próximo seguirá ligado al mundo editorial y se alejará un poco más del musical.

Lo primero y quizás más importante que he aprendido en estos años es que los libros no los venden los libreros, sino los autores. En el momento en el que pasas de la mesa de novedades a la estantería, te conviertes en un título más dentro de un mar de libros. Eres una aguja en un pajar. Los clientes no llegan a la librería y le preguntan al librero por ”un buen libro de ventas” sino que vienen con una idea clara que han obtenido en Internet, por recomendación de un tercero o porque en definitiva, conocían al autor (aunque sólo sea por sus abdominales). Los libreros se limitan a despachar lo que el público demanda. Por tanto la actividad continua del autor es fundamental.

En el famoso debate entre el papel y las versiones digitales, tengo que decir que mi libro ha tenido hasta ahora un nivel de ventas relativamente alto en su versión digital. La versión digital tiene la ventaja de que repercute en un mayor nivel de beneficio para la editorial (y por extensión para el autor) y ayuda a compensar el resto de gastos que supone la edición en papel. Pero las copias físicas son todavía imprescindibles: no me imagino las ferias de libros sin papel ni festividades como Sant Jordi firmando copias digitales. Aunque yo sea el primer defensor de lo digital en su más amplia concepción, reconozco que el papel tiene un encanto que aún no ha sido igualado por lo digital. También reconozco que para el consumo de libro técnico prefiero el papel mientras que para la ficción me inclino habitualmente por la versión digital.

Dentro del ámbito digital y tras recibir la estadística detallada de lo ocurrido en los últimos años, me llama especialmente la atención que mi libro se ha vendido bien tanto en Amazon como en la Apple Book Store. Gana Amazon con poca ventaja pero lo más curioso es que mientras que en los primeros meses Apple vendió muchas unidades y se ha ido enfriando con el paso del tiempo, Amazon ha tenido un ritmo de ventas menor pero muy sostenido en el tiempo. Quizás Apple me incluyó en alguna lista de novedades en los primeros meses y las ventas se vieron reducidas en el momento en el que abandoné dicha lista.

En ambas plataformas (Amazon y Apple) es especialmente importante de cara a un mejor posicionamiento en sus escaparates que la ficha del libro acumule valoraciones positivas y comentarios. Así que si has leído mi libro y no es mucho pedir, te agradezco si te pasas por aquí (Amazon) o por aquí (Apple) y das tu opinión sobre la lectura.

Cuando recibes datos estadísticos detallados de ventas puedes comprobar con cierta sorpresa determinados picos de ventas en momentos puntuales. Gracias a mantener una herramienta como este blog en la que documento mi actividad profesional, puedo casar los picos de venta con mi actividad y obtener una conclusión evidente: las ventas suelen coincidir con una mayor actividad (charlas, presentaciones, mayor publicación de posts, etc). Vuelvo así a la primera conclusión que exponía en este post: los libros no los vende el librero sino la actividad continua del autor.

Otro tema importante es lo concerniente a la distribución. En muchas ocasiones me han preguntado dónde se puede comprar mi libro para que me repercuta en mayor medida como autor (es una pregunta recurrente para los autores. Hace poco este ilustrador al que sigo hablaba de lo mismo). La respuesta es sencilla: cuando se compra el libro directamente a la editorial el beneficio para ésta y por extensión para el autor se maximiza. Esto no quita para que no se compre en librerías o resellers, ya que parte del éxito de cualquier publicación es que esté disponible en el mayor número posible de formatos y puntos de venta. En cualquier caso, si como comprador te da igual, te agradezco que compres mi libro directamente a la editorial.

Si eres autor y estás preparando tu primera obra, espero que puedan ayudarte estas conclusiones que he experimentado. Por mi parte, es el momento de continuar la experiencia y ya estoy trabajando en lo que espero que sea mi segundo libro… pero ésta es otra historia de la que hablaré más adelante.

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