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La semana pasada asistí al FICOD, el Foro Internacional de Contenidos Digitales que después de un par de años de ausencia, volvía con una interesante colección de conferencias. Me llamo especialmente la atención la relacionada con coches conectados y apps para coches.

Javier Clark, director de innovación de IAB Spain, nos desgranó un estudio que han realizado sobre esta temática (puedes ver el estudio aquí) y algunas de sus conclusiones marcarán el devenir de este nuevo nicho que tiene un potencial enorme. Como bien decía Javier, el hecho de que Google y Apple hayan entrado de lleno en este mercado es la prueba definitiva de que hay un gran futuro por delante.

IAB ha revisado la práctica totalidad de modelos de coches conectados y apps que existen actualmente. La primera conclusión es que estamos ante un mercado pendiente de consolidarse. Actualmente cada marca tiene su propio sistema operativo, su conectividad y su mercado de aplicaciones, pero la tendencia es hacia la consolidación. Se estima que en 2015 habrá cuatro grandes jugadores: Mirrorlink (consorcio liderado por Nokia), Android Auto de Google, CarPlay de Apple y Windows in the car de Microsoft.

También hay diversidad entre los fabricantes de automóviles a la hora de llevar la conectividad al coche. Unos apuestan porque el coche sea autónomo con su propia SIM (integrada o embebida) y otros por conectarse con el teléfono y que sea éste el que aporte la conectividad (thetering wifi, bluetooth, usb, etc). Lo más probable es que se termine usando el primer método y más teniendo en cuenta que en 2018 será obligatorio que los coches de nueva fabricación hagan llamadas de emergencia (“ecalls”).

Por tanto, la fragmentación actual tendrá que consolidarse en los próximos meses, y esto dará alas a los desarrolladores de apps que verán en los car-markets un negocio similar a los markets de nuestros teléfonos móviles.

De cara al usuario, el interface con el coche también será novedoso. El asistente vocal se convertirá en el protagonista y las pantallas de nuestros coches irán reduciéndose a medida que la legislación sea más restrictiva para impedir distracciones con botones y colores. Bastará un click en el volante y una orden vocal para que se conecten apps, se desplieguen rutas, se estime el tráfico, se reciban llamadas, se contesten whatsapps o se lancen listas de reproducción de música. El futuro interface del coche conectado será vocal y no visual.

Para los fabricantes de coches también es una grandísima oportunidad de ampliar su oferta, convirtiéndose en proveedores de Internet y abriendo la veda a cuotas de mantenimiento que pueden incluir conexión, apps de pago, etc. El coche conectado hará que un fabricante de coches compita con un fabricante de software y un operador de telecomunicaciones de igual a igual. Es la guerra de todos contra todos.

Estamos ante el primer paso de muchas novedades: el coche conectado, la comunicación car-to-car y finalmente la comercialización definitiva del coche autónomo. Hace años que los hoteles añadieron el wifi como un gran atractivo y eliminaron el desayuno de sus tarifas. En breve, uno de los principales argumentos para elegir un coche será su sistema operativo o las apps compatibles.

Todo esto suena a futuro lejano, pero será realidad “pasado mañana”. Permanezcamos atentos.

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