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Vuelveacasapornavidad

La Navidad me ha dado la oportunidad (y la excusa) de ver a algunos buenos amigos que viven y trabajan fuera de España y que vuelven a casa como el turrón. Entre otras muchas anécdotas, este año me han llamado la atención algunos comentarios sobre la realidad de trabajar fuera de tu país. Estos son algunos de ellos:

Un pasaporte europeo puede abrirte muchas puertas laborales de las que quizás no disponga un ciudadano de otro lugar. Así que en ese sentido, en Europa tenemos un pequeño tesoro.

A la hora de plantearte destinos laborales más o menos exóticos, condiciona mucho que el lugar sea seguro. Desde la mentalidad europea de poder tomarte un café sentado tranquilamente en una terraza de un bar mientras ojeas tu móvil último modelo, se nos olvida que una costumbre tan habitual como ésta es completamente inviable en muchos países del mundo. Tu estilo de vida puede verse muy condicionado según en qué sitios.

Los capítulos de corrupción que estamos viviendo en España parece que nos llevan inevitablemente a caer en el derrotismo y pensar que todo está podrido. Pero si sales fuera puedes comprobar que la situación puede ser mucho peor. Recordemos por ejemplo los episodios cruelmente salvajes que han ocurrido en Iguala, México. No digo que lo que pasa en España no sea dramático, pero estamos mejor que en otros muchos países.

La forma más sencilla de trabajar en el extranjero es que una empresa te contrate en destino. Para seguir esta fórmula, la Unión Europea suele funcionar bastante bien. En el momento en que te sales de este camino, surgen trabas burocráticas de todo tipo. Por ejemplo, usando fórmulas de teletrabajo residiendo en un país y trabajando para una sociedad con sede en otro país. La Unión Europea no está tan “unida” como parece.

Encontrar trabajo en España es una tarea complicada pero también lo es en el extranjero. La persona que tenga un currículo interesante tendrá posibilidades en España y también fuera. El que no haya trabajado su currículo en los últimos años, tendrá muy complicada la situación, fuera y dentro de España. La mejor inversión que podemos hacer es en nuestra propia formación. Lo ideal por tanto, es que emigrar sea una decisión motivada por vivir la experiencia de trabajar en el extranjero y no obligada por las circunstancias.

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