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Ayer entré en directo en el programa Despiértame Juanma de Melodía FM para hablar sobre obsolescencia programada. Fue un corte rápido en el que presentamos el concepto. Me pidieron que buscara un ejemplo fácil de entender y creo que la comparativa entre un frigorífico y una tablet cumplieron el objetivo.

El frigorífico de tu casa puede que tenga 15 ó 20 años de antigüedad. Es un aparato que funciona 24 horas al día y con una complejidad técnica razonable. Se diseñó para durar, para que pueda ser reparado en el caso de una avería y lo normal es que dispongamos de servicios técnicos y piezas de recambio de la mayoría de marcas. Podríamos decir por tanto que es un tipo de producto que se diseña bajo parámetros de durabilidad.

Sin embargo, la tablet que tengas tirada en el sofá tendrá un año de antigüedad y no puedes esperar que te dure mucho más de 3, aunque la uses poco, porque no se diseñó para durar sino para ser desechada y sustituida por otra más moderna en un corto espacio de tiempo. En el caso de una avería, sólo podrás sustituir la batería o la pantalla. El resto de componentes entran dentro de una maraña tecnológica misteriosa que no se puede reparar. Hasta el propio etiquetado de los componentes resulta confuso para que ni siquiera un ingeniero con conocimientos técnicos pueda repararlo. Por tanto, una tablet es un dispositivo diseñado bajo parámetros de obsolescencia programada.

Si estás interesado en el tema, puedes echar un vistazo a este post del 2012 (Obsolescencia programada vs durabilidad). También dediqué algunas páginas de mi primer libro “Todos somos vendedores”.

 

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