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Ayer visité Capital Radio de nuevo para hablar de Expertos en Blockchain dentro del Ciclo de “profesiones con paro negativo” que iniciamos hace unos meses. En la primera parte del programa nos acompañó Hector Montenegro, CTO de Microsoft Iberia y gran conocedor de esta tecnología, para ponernos en contexto. En la segunda mitad, entraron en el debate los alumnos del Master en Radio de la Universidad Nebrija que visitaban la emisora, con los que hablamos de tecnología pero también de las curiosidades del mundo de la radio.

Es realmente difícil explicar en pocas palabras lo que es blockchain, esa extraña tecnología que está en boca de todos, de la que se dice que nos va a cambiar la vida, pero que poca gente sabe aterrizar en ejemplos concretos. Nuestro invitado en el programa, Hector Montenegro, tiene publicado en su blog este post que lo aterriza bastante bien.

Por mi parte, voy a intentar hacer mi propio relato de “Blockchain para dummies”, ya que sin duda, mi conocimiento del tema es mucho más limitado que el de Hector, al que le agradezco su participación en el programa.

Lo primero que hay que aclarar es que no es lo mismo Bitcoin y Blockchain. Bitcoin es una criptomoneda muy conocida en la actualidad por haber subido como la espuma y cuya supuesta burbuja está presente en todas las editoriales de la prensa económica. Blockchain es la tecnología sobre la que se sustenta el Bitcoin, pero que sirve para otras muchas cosas más allá de las monedas virtuales y el sector bancario.

Permitidme un ejemplo sencillo para explicar el concepto de Blockchain. Imaginemos un Registro de la Propiedad de cualquier provincia, el registro clásico que todos conocemos, dónde damos de alta nuestra vivienda para que quede claro que somos los propietarios. En dicho registro, cualquier persona puede conocer la titularidad de una vivienda antes de comprarla (ese paso de pedir una “nota simple” que hemos realizado todos los que tenemos una casa en propiedad). La información que ofrece el Registro es completamente fiable para todas las partes y confiamos en que un tercero (el Registro de la Propiedad) mantenga inalterable la información.

Imaginemos ahora que eliminamos la figura del Registro de la Propiedad. Imaginemos que el libro dónde se apunta la propiedad de todas las viviendas fuese digital. Imaginemos también que como no hay un tercero encargado de gestionar el libro, nos encargamos nosotros los propietarios de custodiar dicho libro. ¿Cómo hacerlo? La forma que propone la tecnología blockchain es haciendo tantas copias de dicho libro como propietarios y repartir una copia a cada uno. Es fácil de hacer porque hablamos de un archivo digital (tan sencillo como copiar y repartir un mp3 o un pdf). Cada vez que haya un nuevo cambio en el registro, dicho cambio se sincroniza y se apunta en todas las copias del libro que poseen los propietarios, algo que la tecnología digital lleva haciendo años. Si uno de ellos la pierde, no hay problema, cualquier otro propietario puede darle una copia.

La idea final detrás de blockchain es, por tanto, que eliminemos a los intermediarios que sustentan el control sobre una base de datos y pase a ser gestionada por los usuarios finales. Así que creo que es fácil imaginar algunas aplicaciones:

  • invertir dinero en un fondo de inversión con otras personas sin la intervención de un banco
  • mantener un historial médico de pacientes independiente de cualquier entidad médica
  • disponer de cualquier tipo de certificado, como por ejemplo los títulos universitarios, sin la intervención del Estado, evitando así los fraudes en los CVs
  • trazar los movimientos de la vida de un alimento para que pueda ser consultado por parte de los consumidores

Es probable que algún lector ya haya pensado en los peligros de este sistema ante dos escenarios:

uno – Si todos los participantes tienen una copia de todos los registros ¿como podemos aplicar blockchain a un entorno bancario? ¿cualquier cliente de un banco sabría el dinero que yo tengo?

dos¿Qué pasa si se hackea la base de datos distribuida al ser un soporte digital sin un reflejo analógico y sobre el que se supone que no hay nadie vigilando?

La primera pregunta es de respuesta fácil: todos los participantes de un entorno blockchain operan bajo pseudónimo, en completo anonimato, por tanto, sólo podríamos saber “que el sujeto A tiene X dinero”, pero nunca sabríamos quién es ese sujeto. En su equivalente físico, también podemos intuir que hay algunos clientes de nuestro banco que tienen muchísimo dinero.

La segunda pregunta es un poco más compleja de explicar en detalle, pero de manera resumida podríamos decir que un conjunto de apuntes en la base de datos se llama “bloque” (de ahí el “block” de blockchain). Cuando un bloque se llena de apuntes y antes de iniciar un nuevo, se procede al cierre del bloque mediante la aplicación de un algoritmo criptográfico.

Por poner un ejemplo sencillo, imaginemos una página de un libro en la que aplicamos varias reglas:

  • el número de vocales en dicha página es de 127
  • el número de letras “A” en dicha página es de 24
  • el número de letras “R” en dicha página es de 8

Si alguien varía un párrafo de esa página del libro, es muy difícil que tras aplicar “el algoritmo” que acabo de mencionar, cuadren de nuevo los resultados, por tanto, detectaríamos de inmediato que ha habido un fraude.

Esto mismo es lo que hacen los algoritmos criptográficos para controlar que no hay fraudes sobre los bloques llenos de apuntes, pero como os podéis imaginar, con un nivel de complejidad muchísimo mayor. De hecho, la complejidad es tan alta que requiere de una enorme capacidad de proceso para poder realizar los cálculos. Al hecho de facilitar el algoritmo que vigila la integridad de un bloque se le llama comúnmente “minar” y a los individuos que realizan esta labor “mineros”. Es una labor compleja y que requiere de muchísima capacidad de procesamiento. Por eso surgen noticias como estas: “Virus que secuestran ordenadores para minar bitcoins” o que “Islandia dedica más electricidad a la minería bitcoin que a los hogares”. Supongo que os imaginaréis por qué: minar bloques de blockchain y en especial los que van destinados a sostener la moneda Bitcoin, está pagado con los propios Bitcoins, cuya cotización está por las nubes, así que es evidente que es un trabajo bien pagado.

No me voy a enrollar más porque no quiero complicar más el asunto. Sólo espero que el concepto haya quedado claro y si te interesa el tema, acabo con algunos enlaces más para profundizar en ello. Y por supuesto, el programa de ayer estará disponible durante unos días aquí.

Enlaces:

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