De la serie… Errores de marketing

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Kiki ExcellentDonde Mamen

Error nº40 – Usar connotaciones sexuales fuera de lugar

Vodafone Sol: ¿cuánto vale una estación de metro?

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Estación de metro Vodafone Sol

Hace unos días hice un trayecto en metro y bajé en la antigua estación de Sol, a día de hoy rebautizada como «Vodafone Sol», según el acuerdo publicitario entre el Metro (Comunidad de Madrid) y un operador de telecomunicaciones (¿adivinas cuál?).

Me resultó muy sorprendente que se haya cambiado toda la señalética de la estación para incluir la nueva denominación, incluyendo planos, vestíbulos, pasillos y andenes. Según leo en este periódico, el coste de dicha campaña ha sido de 3 millones de euros por 3 años.

En mi opinión, es una cantidad muy razonable. Si extendiéramos este tipo de acciones a más estaciones, el metro podría mejorar su situación económica sin que los madrileños nos rasquemos (aún más) los bolsillos. ¿Y no se trata de eso? Personalmente no me molesta que una estación esté patrocinada cuando vivo bombardeado de publicidad.

Es difícil discernir si el coste de esta campaña es adecuado porque no hay precedentes, es decir, no hay mercado. Un mercado lo crean ofertas abundantes de compra y venta. Pero en Madrid sólo hay un Metro y pocos anunciantes con una buena cartera. Así que podemos decir que con esta operación, se ha marcado la pauta para el futuro. Ya lo sabes, si quieres tu propia estación, sale a razón de 1 millón de euros por estación y año :-)

De la serie… Errores de marketing

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Coca Cola Azul

Error nº39 – Ignorar por completo los requerimientos y colores de la marca corporativa

Un poco de humor para alegrar a nuestros clientes

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A todos nos encanta que nos atiendan con un poco de simpatía. Bastante gris es la actualidad como para que no nos echemos una mano entre nosotros. Por eso, me encantan los dos ejemplos que acompañan este post. Hace falta tan poco para hacer sonreír a nuestros clientes, que me sorprende que no sea la norma general.

Nunca me canso de decir que el cliente es lo primero y con un poquito de imaginación por nuestra parte, se marchará con buenas vibraciones y ganas de repetir. ¡Además nos sale muy barato!. Éste es el marketing que me gusta… lo demás son pamplinas.

NOTA: la primera imagen es de @pizarrines, alguien que se empeña por arrancar cada día una sonrisa a sus clientes. Recomiendo seguirle en Twitter.

ACTUALIZACION: Nada más publicar este post, mi amigo Jose Joaquín M. me envía la tercera de estas imágenes. Me ha encantado y la he añadido a la lista ;-)

Humor en la cafetería por @pizarrines

Humor2

jalea real

La tribu tecnorural: vuelta al campo en el siglo XXI

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tecnorural

Llevo tiempo viendo como amigos cercanos han dejado la ciudad y se han ido a vivir a pueblos más o menos alejados de las grandes urbes. No estamos hablando ni de hippies ni de tipos raros. Son urbanitas, nacidos en capitales, que no han conocido otra cosa más que cemento y semáforos y que han ido descubriendo con los años el placer de la vida en la naturaleza.

La generación de nuestros abuelos e incluso la de nuestros padres, migró masivamente del entorno rural a las grandes ciudades, atraída por sueldos fijos y un estilo de mi vida más estable. Huían de una vida basada en la agricultura de autosuficiencia que en muchos casos sólo les proporcionaba largos periodos de hambruna.

Mi generación ha nacido mayoritariamente en grandes ciudades, se ha educado en la ciudad y quién más quien menos, ha dedicado entre 10 y 20 años a un trabajo que como normal general no hace feliz a nadie. La idea que nos vendieron de que estudiando tendríamos una vida plena ha resultado un engaño. Mi generación empieza a estar harta de esta historia y uno de los primeros signos es la huida de la ciudad.

La ciudad representa el trabajo por cuenta ajena, la carrera laboral de largo plazo, el éxito profesional, la hipoteca, los programas de la tele, el coche familiar y el fin de semana en el centro comercial. Todo aquello de lo que ahora renegamos. Por eso cada vez más gente se vuelve al campo, pero de una manera completamente distinta a la vida que tenían nuestros abuelos.

Por una parte, la vuelta al campo no significa que la gente vuelva a cultivar la tierra. El que lo hace es por placer, no por necesidad. Hoy en día, la tecnología nos permite mantener un trabajo «de ciudad» y ejecutarlo a la perfección a distancia. El teletrabajo es el gran aliado del nuevo «tecnorural» e Internet y las nuevas tecnologías, sus herramientas. Infinidad de trabajos de los que hacemos hoy en día, pueden ser ejecutados a cientos de kilómetros del puesto físico de trabajo. Las reuniones de seguimiento puede realizarse por videoconferencia y con alguna cita presencial esporádica, el trabajo puede salir adelante perfectamente. Piensa por un momento en lo que tú haces: ¿de verdad necesitas ir a tu trabajo todos los días para ejecutar esa función por la que te pagan?

Caso aparte son los nuevos profesionales liberales y artesanos que ejecutan algún tipo de producto o actividad que venden por Internet. Su independencia del sitio físico es total, por lo que pueden vivir donde quieran.

Volver al campo con un sueldo de ciudad tiene muchas ventajas. Quizás la más importante sea la de multiplicar tu capacidad adquisitiva: desde el coste de la vivienda hasta la cesta de la compra, todo es mucho más barato. Por otro lado, la sensación de vivir en un entorno de naturaleza de verdad, no tiene nada que ver con vivir al lado de una plaza con zonas verdes. En el caso de Madrid, nuestro anterior alcalde se empeñó en que no tuviéramos ni eso.

El principal freno que veo a la vuelta al campo tiene que ver con lo social: una persona habituada a la vida social que aporta una ciudad, tendrá ciertos problemas para integrarse con sus nuevos vecinos rurales «de toda la vida». Cuando acabe la jornada y te pases por el bar del pueblo, resultará difícil encontrar personas con inquietudes y aficiones similares a las tuyas, esas que traes heredadas de la ciudad. En cualquier caso, sólo es una cuestión de tiempo que haya más tecnorurales por la zona y que gracias al empujón que está proporcionando Internet al entorno rural, desaparezcan las diferencias entre los urbanitas y los habitantes rurales de siempre. Algo que va a suceder antes o después.

Veremos en qué queda esta tendencia tan interesante. Cuando pregunto a mis amigos tecnorurales, todos están muy contentos con el cambio de vida. Particularmente, la idea de vivir más cerca de la naturaleza me atrae, pero a día de hoy vence mi amor por Madrid y esa necesidad de estar en el sitio donde siempre pasan cosas. Así que de momento seguiré siendo un urbanita.

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dios

Error nº38 – Sobrevalorar tus capacidades a la hora de poner el nombre a tu empresa

Próximo taller sobre estrategia de ventas en Albacete

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albacete

¡Vuelvo a Albacete!  ¡Bien!

Este jueves, a partir de las 10:30h, estaré en el Centro de Apoyo Tecnológico a Emprendedores de Castilla La Mancha para impartir un taller sobre estrategia comercial y negociación a un grupo de empresarios y emprendedores manchegos.

Será un placer veros de nuevo por Albacete… y ya casi casi, ¡nos vamos de vacaciones!

«Todos somos vendedores» en La 2 de TVE

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El pasado sábado apareció una revisión muy interesante de mi libro «Todos somos vendedores» en el programa de La 2 «Espacio Empresa» de TVE. Me gusta especialmente el resumen y los comentarios que hace Oscar Gómez, el presentador del programa.

Y gracias a Alberto Alcalá por hacerme el montaje que acompaña este post! Puedes ver el programa completo aquí.

Mi libro en Perú

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LiberiaSurPeru

Que te escriban para decirte que tu libro aparece destacado al otro lado del mundo, en una de las mejores librerías de Lima en Perú y te manden una foto como prueba, no tiene precio :-)

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yorkshires

Error nº37 – Lanzar mensajes que no encajan con el soporte, o dicho de otra manera, «mezclar churras y merinas»

(Foto gentileza de Jose Antonio V.)