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En la primera temporada de Alaska y Mario, el reality de la MTV, Mario Vaquerizo nos sorprende con una compra bastante singular y al alcance de pocos bolsillos: en un momentito se compra dos cazadoras de cuero de Balmain de 7000 y 13000 Euros respectivamente.

Las imágenes han dado mucho que hablar (echa un vistazo por ejemplo a estos comentarios), primero por la ligereza con la que hace la compra (o al menos así nos lo venden en la teleserie) y segundo por la pasada de dinero que se gasta en algo tan trivial como un par de prendas de vestir en un momento en el que todos tenemos la cartera bastante achuchada.

En primer lugar me gustaría decir que este tipo de productos de lujo tienen su sentido en un mundo en el que hay algunos privilegiados que ganan mucho dinero. Sin entrar a valorar si es justo o no, cuando ganas 378 millones de dólares como Tim Cook, el CEO de Apple, tienen que existir productos a la altura de esos ingresos. Está claro que Tim necesita productos que le faciliten gastarse su impresionante sueldo.

No me canso de decir que las cosas no son baratas o caras en si mismas, sino en función de como las vea cada uno. Los 20000 Euros en cazadoras de Vaquerizo son “razonables” para algunos bolsillos y un despilfarro absurdo para otros. Las sensaciones que te aporta un producto de 10000 ó de 10 Euros son tremendamente personales. Por otra parte, el posicionamiento y los valores de cada marca valen lo suyo; hay quién los valora y hay quién huye de ellos. Pero no por huir de las marcas eres más auténtico.

Tal y como nos cuentan en este artículo de El País del que ya había hablado en otro post, cuando huyes de las grandes marcas y compras una camiseta de 3 Euros, tienes que tener claro que hay alguien que lo está pasando mal en la cadena de intermediarios implicados desde la fabricación hasta el punto de venta. Quizás sean las personas que lo fabriquen en Asia o quizás lo paguen los chicos que te atienden en una gran superficie comercial trabajando hasta el fin de semana por un sueldo submileurista. Puede que estos excesos también pasen en algún producto caro o de lujo, pero lo que es seguro es que en los productos muy baratos ocurrirá.

Generalizando (aunque generalizar siempre es injusto), podríamos decir que los productos de lujo son más auténticos y respetuosos que los low-cost. Como en tantas otras cosas, en el término medio estará la virtud, por lo que deberíamos de ser conscientes en nuestras compras y desconfiar de los low-cost extremos. No tanto porque el producto no sea de la suficiente calidad, sino por los abusos ocultos que puede haber detrás.

Pero volvamos al tema: después de ver algunos capítulos de Alaska y Mario, lo que está claro es que son unos currantes. No paran de hacer galas, apariciones públicas y colaboraciones de lo más variopinto. Otros muchos en su situación, se tomarían la vida con más calma. Sus ingresos deben estar muy por encima de la media y por tanto, veo lógico que se gasten su dinero en caprichos más o menos caros. Y lo que está claro es que Vaquerizo se disfruta sus chupas de cuero.

Por tanto, las cazadoras de Balmain son una buena compra desde su punto de vista, aunque pueda ser un impresionante exceso para otros muchos. Está es la gracia de los precios de las cosas: el precio justo es el que el cliente está dispuesto a pagar. Y Mario no dudó un segundo en pagar 20000 Euros.

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